Trabajar en la administración pública es el sueño de muchas personas que ven en el funcionariado una salida viable a la crisis económica que están viviendo.
Ser funcionarios no es tarea fácil requiere esfuerzo por parte del aspirante. Deben demostrar ante los ciudadanos que están cualificados para el puesto y son eficientes en sus funciones dejando atrás el mito del “funcionario vago”.
La crisis económica ha acentuado el papel de este profesional. Deben de demostrar que son tan buenos trabajadores como los de la empresa privada. Como decía el titular del pasado 3 de mayo publicado en El País, los funcionarios han de ser funcionales.

No debemos encasillarlos. Pensar que un funcionario por el hecho de tener un puesto de trabajo fijo no tiene porque esforzarse y hacer bien su trabajo, es erróneo; deben esforzarse igual que cualquier profesional ya que para que la administración pública funcione correctamente es necesario que cada profesional que trabaja en ella desempeñe sus funciones de la mejor manera posible.
Los trabajadores de la administración pública deben regirse por el Estatuto Básico del Empleado Público. Como su propio nombre indica esta norma básica fue desarrollada por la Administración General del Estado y supuso una reforma legislativa importante en materia de empleo público. Según el mismo, cada comunidad autónoma debe servir al ciudadano como lo merece.
Tópicos aparte, cada persona tiene una visión distinta de la figura del funcionario. No es indiferente para ninguno de ellos.

