El estado de ánimo influye en las personas y como no en los opositores. Tener una buena autoestima, confiar en nosotros mismos y estar motivados con lo que hacemos es importante a la hora de afrontar una oposición.
Una autoestima demasiado baja hace que la persona se encuentre desanimada y no se atreva a afrontar nuevos retos. Estudia sin ganas, no asimila conocimientos y entra en un bucle de retroalimentación negativa. Para no caer en ello, es bueno no descuidar nuestra alimentación, imagen, relaciones personales… ya que debemos de mantener un equilibrio. Ser opositor no significa pasar de todo y aislarse del mundo.

Comer sano y equilibrado, cuidar nuestro aspecto físico y porqué no arreglarnos de vez en cuando mientras preparamos oposiciones, hace que la persona se sienta bien consigo misma y se note en sus resultados. Asimilará mejor los conceptos, estudiará siguiendo unas pautas porque tendrá motivaciones a nivel personal o profesional.
El opositor no tiene porque aislarse, debe mantener sus relaciones personales con familia, amigos o pareja. Hay tiempo para todo si llevamos una planificación adecuada.
No debemos olvidarnos de que opositar es como un trabajo con sus horarios de estudio y sus descansos. Es bueno salir a tomar aire, tomarse un fin de semana de relax o unas vacaciones si llevamos muchos meses estudiando; de vez en cuando, darnos un caprichillo es beneficioso.
Opositar no es fácil, nuestro estado de ánimo influye en las oposiciones y por eso debemos poner de nuestra parte para intentar estar lo más motivados posibles. ¿No creéis?

