Encontrar una definición de lo que es un estudiante no es difícil. Es suficiente con abrir el diccionario y buscar allí la palabra, para encontrar respuesta a nuestra pregunta ¿qué es un estudiante?
Según el diccionario de la real academia española un estudiante “es aquella persona que estudia, que cursa estudios en un establecimiento de enseñanza”. Queremos investigar un poco más, y averiguar qué es un verdadero estudiante.
Un verdadero estudiante no es aquél que aprueba los exámenes, consigue empleo y después cierra los libros y ya no se acuerda de ellos sino aquel que va aprendiendo poco a poco a lo largo de la vida y que tienes inquietudes por mejorar.
Pero… ¿qué tiene que ver esto con nosotros los opositores? Al igual hay varios tipos de estudiante hay varios tipos de opositores. Tenemos los opositores que se limitan a prepararse la oposición, pasar las pruebas, conseguir su plaza y quedarse estancados en su puesto. Y por otro lado, los opositores que una vez conseguida su plaza siguen formándose para avanzar poco a poco e ir renovándose con los tiempos. Paso a la historia eso de quedarse estancado como una momia de museo… ¡nos gusta avanzar!

El colectivo de los funcionarios en ocasiones no es bien visto. Se piensa que son gente estancada que no les importa avanzar ¿para qué? (piensan algunos) ya tienen un puesto fijo y estable, un horario flexible y un sueldo para toda la vida ¿qué más se puede pedir?
Sin embargo, no comparto esta opinión. Es cierto que hay de todo como en botica pero ¿en qué colectivo no lo hay? Si reflexionáis seguro que encontráis entre vuestros conocidos a alguien que destaca más que otros porque quiere trabajar, tienes ganas de aprender y a otros que se limitan a trabajar lo mínimo, no involucrarse en nada y ganar su sueldo con el menor esfuerzo posible. Es la pura realidad. No nos engañemos esto esta patente en todos los sectores.
Hoy lo que quería es haceros reflexionar y animaros a que no caigáis en la monotonía. Que si tanto trabajáis en la empresa privada como en la pública seáis personas activas, trabajéis a gusto y con ganas, y no os convirtáis en unas momias de museo.
La administración pública funciona bien o mal dependiendo del trabajo de cada uno de los miembros que la forman, con un poco de colaboración estoy segura de que las gestiones que en ella se realizan, serán más efectivas para el ciudadano.
Ser funcionario es la meta de muchas personas. Con firmeza y tesón puede conseguirse.


Alex
23 junio, 2008 a las 9:54olé! totalmente de acuerdo!
creo que tanto la perseverancia, como las ganas de mejorar personal y profesionalmente, son cosas que nunca deben desaparecer de nuestra vista, estemos en el sector privado o en el público.
Un saludo y enhorabuena por el blog.