En los exámenes de las oposiciones, como en cualquier examen oficial, hay personas que se encargan de velar porque todo el proceso transcurra sin ninguna incidencia.
Comprobar la identidad de los candidatos, ubicarlos en el lugar de examen o supervisar que nadie copie son algunas de las tareas que ejercen estas personas. Se trata de funcionarios de la administración pública, miembros o no del tribunal de oposición, que están presentes en las diferentes pruebas de las oposiciones para intentar que todas ellas se realicen sin ninguna irregularidad.
Ser imparciales, no tener favoritismos hacía ningún opositor y en caso de que algún aspirante no cumpla las normas establecidas ser denunciado; son algunas de las funciones de estos “vigilantes de examen”.

Al igual que el opositor debe cumplir una serie de requisitos y normas, un miembro del tribunal también debe hacerlo. Por eso cuando un opositor vea una irregularidad en las oposiciones debe denunciarlo.
Los medios de comunicación se hacen eco de estas noticias y es frecuente leer titulares como “Una directora de la Junta y ex concejala de Turismo, imputada en un presunto caso de enchufismo” o “La jefa de Formación de la Junta, imputada por revelar el examen a una amiga oculta en un WC”.
El “enchufismo” siempre ha estado en el punto de mira en las oposiciones poniendo en duda la integridad de algún miembro del tribunal y cuestionando la validez del aspirante al puesto.
La polémica esta presente en la administración pública. ¿Son limpios los procesos de oposición? ¿Hay irregularidades en las pruebas selectivas?

