La concentración es uno de los factores más importantes durante el estudio. Estar centrados en lo que estamos haciendo, sin distraernos por cualquier cosa que suceda a nuestro alrededor, es todo un reto al que todo estudiante debe acostumbrarse.
Al principio, puede ser costoso y quizás nos distraigamos. La más mínima distracción puede llegar a afectarnos y hacer que nuestros nervios se crispen y nos desconcentremos. Nuestro consejo es que poco a poco vayamos adquiriendo unos buenos hábitos de estudio.

Pero ¿cómo conseguimos buenos hábitos de estudio?
- Lo primero de todo es estudiar siempre en el mismo sitio. Podemos acondicionar una habitación de nuestra casa (bien nuestro propio dormitorio o una sala de estudio) o ir a estudiar a una biblioteca.
- Una vez que tenemos el sitio para estudiar, tenemos que asegurarnos que tiene ciertas comodidades: luz fluorescente o luz natural, silla cómoda, mesa amplia en la que poder estudiar sin estrecheces…
- El siguiente paso es programarnos un horario y planificarnos bien el tiempo. Según los expertos una buena programación hace que nuestro rendimiento sea mayor y que aprovechemos mejor el tiempo.
La concentración no se consigue automáticamente. Siempre es necesario hacer un esfuerzo, dejar nuestra mente despejada y centrarnos en lo que estamos realizando en ese momento.
No hay un método infalible, aunque seguir adecuados métodos de estudio ayuda considerablemente. Dedicación, esfuerzo y estudio son eslabones claves para preparar unas oposiciones y acceder a la administración pública.

