El subrayado es una técnica auxiliar del proceso de estudio y aprendizaje. La Real Academia Española define al subrayado como “señalar por debajo con una raya alguna letra, palabra o frase escrita, para llamar la atención sobre ella o con cualquier otro fin.”
Nosotros los opositores utilizaremos esta técnica para diferenciar lo más importante a la hora de estudiar. Subrayaremos los conceptos claves, frases o datos que necesitemos reseñar para que con un simple golpe de vista podamos encontrarlos y recordarlos rápidamente.
El subrayado nos ayudara a asimilar mejor los conceptos clave, a aprender lo esencial de cada párrafo en definitiva a hacernos una idea global del tema antes de profundizar en detalle.

Para llevar a cabo esta técnica o hábito de estudio utilizaremos bolígrafos o lápices de colores diferentes para destacar con un color las ideas principales y con otro distinto las ideas secundarias. Podemos utilizar también rotuladores fluorescentes.
Subrayaremos lo más importante de cada tema destacando las ideas esenciales de un texto. Para comprobar que nuestro subrayado es útil podemos hacernos preguntas sobre el contenido del tema y si la respuesta está en aquellas, frases, expresiones o palabras que hemos subrayado; entonces el subrayado estará bien hecho.
Como recomendación, subrayar aquellas frases o palabras claves que con un simple vistazo nos ayuden a recordar el resto del texto. No debemos abusar de esta técnica complementaria a la lectura que lo único que pretende es organizar los conceptos con el fin de afianzarlos lo mejor posible. Por eso, subrayaremos únicamente lo necesario, lo que queramos reseñar y recordar fácilmente.
Junto al subrayado, se suelen utilizar técnicas complementarias como flechas, asteriscos o notas al margen de la página.
El subrayado es algo personal e intransferible. Cada opositor puede realizarlo de una manera determinada, no hay reglas fijas solo recomendaciones y un objetivo claro: facilitar la asimilación de conceptos.

