Prepararse una oposición no es fácil, debes dedicarle tiempo y esfuerzo para poder conseguir una plaza como funcionario.
En el camino experimentas diferentes fases: una primera fase en la que crees que te vas a comer el mundo (yo puedo conseguirlo con un poco de tiempo que saque para estudiar es suficiente), una segunda fase (el estudio te desborda y tienes que sacrificar ciertas cosas si quieres conseguir tu objetivo) y una tercera fase en la que bien puedes agobiarte de ver en la situación en la que te has metido y decides tirar la toalla o coges al toro por los cuernos y sigues estudiando con más intensidad que antes.
Mientras pasa el tiempo y esperamos a que se convoque nuestra oposición pueden ocurrir muchas cosas, entre ellas, quedarse embarazada.

Algo no muy común pero que puede ocurrir es que al quedarte embarazada, tu fecha de parto coincida con la fecha de tu ansiado examen. Meses de dedicación a estudiar o incluso años ¿seré capaz de hacer el examen antes de ponerme de parto?
Buscas alternativas para poder compaginar las dos cosas: embarazo y oposiciones, parto y examen.
Indagas en la prensa diaria y ves noticias de todo tipo: “Una mujer hará hoy las oposiciones a la Junta desde el hospital”, “Tres opositoras a punto de dar a luz piden examinarse en el hospital”, “Los procesos de oposición excluyen a las embarazadas si faltan al examen”. ¿A qué debo atenerme?
No hay respuestas claras, depende de la comunidad autónoma en la que te presentes y del tipo de examen al que optes. El sistema de oposiciones actual no contempla estas situaciones especiales, te toca indagar, preguntar o rezar y pedir que tu parto se retrase o se adelante para poder realizar tu examen.
Situación límite… ¿merece la pena?
Opositar requiere esfuerzo, fuerza de voluntad y como todo en la vida… un poco de suerte también ayuda.

