Estudiar agota. Tener todos los días un hábito de estudio e invertir ocho horas diarias de nuestro tiempo estudiando, es sin lugar a dudas, cansado. Los expertos recomiendan descansar cada dos horas, relajar los ojos y la mente e incluso moverte de la silla para que la misma postura no nos pase factura. Recordar que estar sentados mucho rato no es bueno para la circulación y que una postura poco adecuada mientras estudiamos, puede provocar daños en las cervicales, con los efectos secundarios que esto conlleva.
Debemos cumplir un horario, descansar de vez en cuando e intentar no agobiarnos para no caer en el estrés y el agobio que nos puede generar preparar una oposición.

El opositor debe tener vida más allá de los libros, dedicarse tiempo para él y no dejar las relaciones personales para un segundo plano. Salir con la pareja o amigos, quedar con la familia, ver la televisión o ir a la peluquería no tienen que dejar de formar parte de la vida cotidiana de los opositores. Opositar no significa aislarse, aunque en muchas ocasiones no pueda evitarse.
El opositor tiene vida más allá de su estudio diario, de su oposición. El opositor debe aprovechar el momento, estudiar sin obsesionarse y tener un poco de tiempo para él todos los días. Para ello, lo mejor es una buena planificación y un buen horario.
No se trata de invertir menos horas en estudiar sino de que la planificación y el horario de estudio sean los adecuados. Deberán reflejar el tiempo de descanso y el tiempo de ocio para dedicarnos a nosotros mismos.
Mira más allá de los libros. Lleva a cabo una buena planificación y disfruta del momento. Con paciencia, constancia y tesón puedes conseguir aprobar tu oposición.

