Llevamos semanas escuchando las propuestas electorales de las distintas formaciones políticas y nos preguntamos ¿se tiene en cuenta a los opositores? ¿se piensa aumentar el número de plazas en determinadas convocatorias?
Miles de preguntas asaltan nuestras mentes con un objetivo claro: mejoras para el opositor; menos promesas y resultados más efectivos.
Los que estudiamos una oposición tenemos claro que el camino es lento y difícil; constancia es la clave. Pensamos que con un poco de ayuda la situación puede cambiar. Si se aumentan las plazas de los distintos efectivos públicos, el temario es más asequible y se valora adecuadamente a los opositores, ya no es tan complicado tener un puesto estable y aprobar una oposición. Por eso pedimos que entre las propuestas electorales se tenga en cuanta al opositor, aumenten el número de plazas en determinadas convocatorias, los exámenes sean asequibles y el tribunal que valore la oposición sea plenamente objetivo.
¿Acaso es esto tan difícil de asumir?
En plena campaña electoral, planteamos nuestro debate particular: ¿son suficientes las plazas convocadas?, ¿cada año se publican menos?, ¿se beneficia más al personal interino?
Preguntas sencillas que resultan complejas, cómo dice nuestro artículo “Suerte y al toro”.

