Parece evidente que la primera premisa que responde a esta cuestión es la voluntad. Para ser funcionario debes decidir que esa es la orientación que quieres dar a tu carrera profesional. Pero, además hay unos requisitos que deberás cumplir para que tu solicitud a una convocatoria de oposiciones figure entre la lista de admitidos.
Estas características obligatorias varían según qué tipo de oposiciones hayas elegido, pero hay unas básicas que suelen ser comunes en todos los casos. Analicemos las más evidentes. Por ejemplo, la edad. En todas las oposiciones como mínimo se te exigirá haber cumplido los 16 años y no superar los años en los que la legislación fija la jubilación forzosa. Pero, hay procesos selectivos en los que se limita la participación a otras, en general, los relacionados con los Cuerpos de Seguridad, aunque la tendencia es eliminar este condicionante.
El otro detalle importante se relaciona con la nacionalidad del aspirante. Está claro que quienes disfruten de la española se pueden presentar a todas las convocatorias. También es el caso de los casados con un español o hijos menores de 21 años. Muchas oposiciones se amplían a nacionalidades de la Unión Europea o de países con tratados vigentes al respecto.
Finalmente, será imposible que admitan una inscripción de alguien con antecedentes penales o expedientes disciplinarios en los que figure la exclusión de realización de cualquier función dentro de las distintas administraciones públicas.
Como ves, realmente son requisitos asequibles. Solo faltan los específicos que tiene que ver con el nivel de estudios o físicos, como altura mínima exigida en algunos.
Eso sí, no te olvides de rellenar correctamente y en tiempo el modelo de solicitud que corresponda a tu oposición, ni de pagar las tasas que lleve asociadas, dos pasos sin los que el resto no te servirá de nada.

