Prepararnos para ser funcionarios es una tarea que requiere esfuerzo personal y constancia ya que no sólo necesitamos un aprobado; necesitamos ser los mejores para conseguir una plaza en la administración o como mínimo formar parte de una bolsa de empleo.
Este sueño hace que pongamos todo lo que esta de nuestra parte para lograrlo. Estudiamos a contrarreloj, los nervios están a flor de piel y concentrarnos en la materia es uno de los factores clave para conseguir alcanzar este sueño.
El tiempo es oro, todos los que nos dedicamos a opositar lo sabemos. Sin embargo, no todos disponemos del mismo ya que las obligaciones de unos u otros difieren.
Los “currelas” que opositamos y que queremos mejorar nuestra situación, pasando de trabajar en la empresa privada a ocupar un puesto estable en la administración, aprovechamos nuestros ratos libres para prepararnos la oposición. No es fácil pero tampoco es algo que no pueda compaginarse.
Si es verdad que tenemos bastante menos tiempo para dedicarle a la oposición que si no estuviéramos trabajando y que resulta bastante cansado llegar de trabajar y ponernos a estudiar, pero compaginar ambas tareas también tiene sus cosas buenas.

Nuestros pensamientos ya no se centran únicamente en la oposición, no nos obsesionamos tanto con conseguir una plaza porque nuestras preocupaciones están compartidas entre el trabajo y la oposición.
Al disponer de menos tiempo para dedicarle al estudio, nos exigimos más a nosotros mismos y el poco tiempo del que disponemos cunde más y esta mejor aprovechado.
Trabajar implica salir de casa obligatoriamente para llegar a nuestro puesto de trabajo por lo que no perdemos el contacto con el mundo exterior, con las personas de nuestro entorno (compañeros de trabajo, conocidos, amigos…). Es algo beneficioso para nosotros ya que se han dado casos de opositores que han perdido su círculo de amigos por dedicarse únicamente a estudiar sin tener ninguna otra aspiración en la vida.
Tener nuestra mente ocupada y sentirnos útiles son dos alicientes que influyen de forma positiva en nuestra motivación y en nuestro estado de ánimo. Es fundamental estar motivados y bien anímicamente para afrontar este reto: las oposiciones.
En el caso de que no obtengamos plaza en la convocatoria a la que nos presentamos, nuestra decepción es menor, conservamos el empleo en la empresa privada y el suspenso de la oposición deja de tener tanta importancia. Sin embargo, nuestro pensamiento debe ser positivo a la largo de la preparación y para nada debemos pensar en negativo.
Trabajar y opositar a la vez es posible, compatible, y lo que es más importante nuestra concentración será mayor; contamos con menos horas de estudio por lo que probabilidades de distracción se ven reducidas.
No olvides que es más complicado conseguir alcanzar esta meta pero más fácil motivarse para lograrlo.


diego
26 enero, 2009 a las 13:05simplemente..gracias!
estoy totalmente de acuerdo y leo esta entrada justo el día en que más falta me hace.
1 saludo
oposiciones
12 noviembre, 2010 a las 11:38Hoy con la existencia de los cursos a distancia es fácil estudiar y trabajar al mismo tiempo. Claro que a uno le cuesta mucho ponerse a estudiar luego de un arduo día de trabajo, sin embargo si tenemos en cuenta los beneficios de ser funcionario realmente es conveniente hacer el esfuerzo. Ser empleado estatal asegura un trabajo casi de por vida, algo importante en estos tiempos de crisis económica donde reina la inestabilidad laboral.