Estudiar una oposición siempre es duro, hay que dedicarle mucho tiempo y esfuerzo y a veces el camino se hace muy largo.
Primero tienes que pensar que plaza te quieres preparar teniendo en cuenta tu nivel de estudios. Una vez que ya lo tienes claro tienes que empezar a estudiar. Es muy recomendable que planifiques todo tu trabajo; el orden y la disciplina es vital para que consigas tu meta, aprobar la oposición.
Tienes que sacar un ratito para estudiar todos los días, de esa manera recuperarás el hábito de estudio que habías perdido… Tienes que tener claro qué debes estudiar cada día y cada cierto tiempo ir haciendo repasos para asentar todos tus conocimientos, que cada vez serán más numerosos.
La inmensa mayoría de los opositores empiezan a estudiar sin que haya salido la fecha de examen o la convocatoria. Y en esos casos es cuando algunos tiran la toalla, cansados de dedicar tiempo y esfuerzo a algo que no les ofrece ninguna recompensa.
Hay que tener paciencia y mucha fuerza de voluntad. Hay que ser muy conscientes de que cuando se prepara una oposición no se sabe nunca a ciencia cierta cuando va a ser el examen y mirar el lado positivo de que este se demore en el tiempo. Si esto ocurre tendrás más posibilidades de estudiarlo mucho mejor y de repasarlo en numerosas ocasiones. Eso te ofrecerá cierta ventaja frente al resto de opositores que empezaron a preparar la misma oposición que tú más tarde.
Aunque ya sabes que tienes que invertir mucho tiempo, también tienes que ser consciente de que debes ofrecerte descansos periódicos y actividades que te permitan desconectar, por ejemplo, ir al cine, salir a cenar con los amigos…
Sobre todo no te agobies. ¡Planifica bien tu tiempo y dedícale mucho esfuerzo y ganas! ¡Seguro que lo consigues!

